Blefaroplástia

La Blefaroplástia, en términos generales, consiste en la modificación estética de los párpados superiores y inferiores. Cuando se realiza la blefaroplástia en los párpados superiores, el objetivo es el de tratar la redundancia de piel que aparece con la edad, por la pérdida de elasticidad de la misma, volviéndose más laxa. Esto hace que el pliegue de la piel caiga más bajo, en ocasiones tocando las pestañas, o bien que aparezcan múltiples pliegues de piel en el párpado superior.

Otro de los objetivos de la blefaroplastia superior es el de tratar o corregir las bolsas de los párpados superiores, habitualmente en numero de tres, aunque la más prominente suele ser la que se encuentra más cerca de la nariz (medial). En la mayoría de los casos, esta corrección de las bolsas superiores se realiza muy conservadoramente, ya que se pretende evitar la aparición de una concavidad en los párpados superiores, lo que dará un aspecto mas esqueletonizante y menos juvenil si se extrae demasiada grasa.

blefaroplastia superior

Blefaroplástia superior

La blefaroplastia superior se puede acompañar, durante el mismo acto quirúrgico, de la corrección de la caída de los párpados o ptosis, para elevar el margen palpebral superior y conseguir que los ojos estén más abiertos y aparezcan más descansados. La incisión en la blefaroplástia superior suele seguir el pliegue cutáneo-palpebral, por lo que quedará totalmente camuflada por el nuevo pliegue natural de la piel del párpado. Las suturas empleadas para el cierre de la incisión pueden ser absorbibles (no se necesitarán quitar) o no absorbibles, que necesitarán ser extraídas cuando el cirujano lo convenga.

Numerosas variaciones conceptuales han aparecido en el tratamiento estético de los párpados inferiores, blefaroplástia inferior, durante los últimos años. En esencia, la cirugía consiste en la extracción de las bolsas de protusión grasa de los párpados inferiores, ya sea por vía tras-cutánea o bien por vía tras-conjuntival, la que empleo más habitualmente ya que esta última no deja cicatriz visible.

En los casos en los que el paciente presente un surco naso-yugal (por debajo de la bolsa) muy aumentado, es cuando está habitualmente indicada la transposición de grasa para disimular este surco o concavidad. En algunos casos, para tratar esta concavidad o surco, se puede recurrir a rellenos inyectables de propia grasa del paciente o de hialuronato.

Blefaroplástia inferior

La blefaroplástia inferior se suele acompañar de un tensado y reposicionamiento del canto lateral del párpado (cantoplastia) así como de tensado del músculo orbicular inferior para dar un aspecto algo más terso al párpado inferior (orbiculopexia). La blefaroplástia superior e inferior se pueden realizar a la vez, con anestesia local y sedación o bien bajo anestesia general según las preferencias del paciente.

Preguntas frecuentes

¿Blefaroplastia: Cuándo veré con normalidad?
Habitualmente, después de la intervención de blefaroplastia, el paciente debe aplicarse pomada lo que puede producir, en un primer momento, algo de visión borrosa. Para trabajar con el ordenador, leer y ver la televisión, al cabo de 48 horas el paciente ya acostumbra a ver con normalidad. Si el paciente es portador de lentes de contacto, no se recomienda su utilización durante la primera semana tras la intervención. Aunque estas indicaciones dependen bastante de las condiciones de cada paciente.

¿Se notan las cicatrices?
En la blefaroplastia superior, la cicatriz queda camuflada por el pliegue cutáneo-palpebral por lo que no es visible en la posición habitual de los párpados. En los casos de blefaroplastia inferior, al realizarse en su mayoría por acceso trans-conjuntival, la incisión no se realiza en la piel por lo que la cicatriz no es visible. En casos en que haya una incisión cutánea al principio la cicatriz tiene un aspecto rosado que desaparecerá gradualmente con el tiempo. Al principio se puede utilizar maquillaje para camuflar la cicatriz.

¿Se puede hacer otra intervención pasados los años?
Si se requiere el paciente puede volverse a intervenir en caso de que vuelvan a aparecer las bolsas o de que vuelva a haber redundancia de piel, aunque habitualmente no suele ser necesario.

Complicaciones Blefaroplastia.
La blefaroplastia, como todo procedimiento quirúrgico, no está exenta de complicaciones, que pueden ser diferentes si ocurren tras la cirugía en los párpados superiores o tras la cirugía en los inferiores. Tal vez la más frecuente es el defecto de lamela anterior o piel, tras la excesiva escisión de la misma. Quitar demasiada piel. Si esto afecta al párpado superior, se traducirá en una dificultad o imposibilidad de que el párpado superior llegue a cubrir completamente la superficie ocular, dejándolo ligeramente entreabierto y provocando lo que llamamos lagoftalmos.

En otras palabras, se ha quitado demasiada piel del párpado superior por lo que el ojo no se puede cerrar completamente. Esta complicación conlleva que la superficie ocular no esté bien protegida, el paciente tiene molestias, irritación ocular, lagrimeo etc. Si la situación perdura puede llevar a defectos epiteliales, ulceraciones corneales y pérdidas de visión.

Si se realiza una escisión excesiva de piel durante la blefaroplastia inferior, se provocará una retracción del párpado inferior que también puede llegar a impedir que el ojo se cierre completamente, ya que el párpado inferior esta más hacia abajo, provocando los síntomas mencionados de irritación ocular, molestias, lagrimeo reactivo, y llegando afectar la superficie ocular incluida la córnea, provocando defectos epiteliales, ulceraciones, infecciones y pérdida de visión.

Hay otros motivos que pueden llevar a la retracción palpebral tras una blefaroplastia, sin que la falta de piel sea la causante, como son una cicatrización excesiva de la lamela media ( septo fibroso) o de la lamela posterior (conjuntiva), así como una excesiva extracción de grasa de las bolsas tanto superiores como inferiores.

Mediante una exploración clínica adecuada se puede discernir a que nivel está el defecto y de ésta manera proceder a su corrección. Hay que tener en cuenta que cada vez que se procede a la corrección, de forma quirúrgica, de alguna complicación se produce un nuevo proceso inflamatorio seguido de cicatrización lo que limitará el resultado final de esta nueva intervención, entre otros motivos por daño neurológico al músculo que rodea el ojo (orbicular).

Esto quiere decir que tenemos un numero limitado de ocasiones para corregir las complicaciones, por lo que el cirujano debe de estar familiarizado con la reconstrucción estética de la zona periocular. Tras la realización de la blefaroplastia no es infrecuente que se produzca una caída de los párpados o PTOSIS, esto significa que el párpado de arriba puede quedar algo más bajo dejando uno o ambos ojos algo más cerrados.

En muchas ocasiones esta PTOSIS se encuentra ya presente antes de realizar la blefaroplastia, por lo que el cirujano decidirá cual es el mejor momento para su corrección. No se debe confundir el que el ojo esté más cerrado por que el párpado de arriba esté más caído con que el ojo aparezca más cerrado por que el párpado de abajo esté más elevado.

De nuevo, la exploración clínica adecuada nos determinará cual es el mejor procedimiento quirúrgico para corregir la PTOSIS o caída del párpado, ya que disponemos de más de 6 procedimientos diferentes según las características de la PTOSIS de cada paciente. En la literatura médica se han descrito un amplio numero de complicaciones, pero de muy baja frecuencia.

Un factor importante, a la hora de realizar una blefaroplastia, es que el cirujano tiene que estar familiarizado anatómicamente con las estructuras que esta tratando para evitar al máximo las complicaciones. Es importante que el cirujano este, también, familiarizado con el tratamiento adecuado de éstas complicaciones, tanto a nivel del ojo como de la estética y función palpebrales.

Blefaroplastia – Lea también: ¿Blefaroplastia: Hay riesgos?

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