¿Blefaroplastia: Hay riesgos?

La Blefaroplastia es una cirugía que tiene por objeto rejuvenecer los párpados. A través de éste procedimiento se puede extraer grasa, exceso de piel y músculo de los párpados superiores e inferiores.  Es una cirugía poco agresiva, que se realiza en quirófano de forma ambulatoria, es decir, que usted no necesita permanecer más de 2 o 3 horas en la clínica después de la cirugía. Se lleva a cabo con anestesia local y sedación, aunque puede realizarse con anestesia general si el cirujano o paciente así lo requirieren.

Esta cirugía genera como resultado un aspecto más descansado y juvenil al quitar la piel caída de los párpados superiores y las frecuentes bolsas de los párpados inferiores, imperfecciones que a menudo se empiezan a notar después de los 35 años. Sin embargo, se debe tener presente que esta intervención no elimina arrugas ni patas de gallo, ya que únicamente trabaja sobre los párpados.

¿Hay riesgos?

Se trata de una cirugía sofisticada pero poco agresiva para el paciente y en la mayoría de los casos no tiene complicaciones. Sin embargo, cuando hablamos de mayoría no nos referimos a un 100%.

Los posibles riesgos de la intervención deben ser discutidos con el paciente antes de practicar la cirugía, tanto para generar confianza entre médico y paciente como para evitar resultados inesperados que pongan en duda la credibilidad del doctor y quejas que se generen por desinformación sobre el procedimiento.

La importancia de los párpados para la visión
El mayor riesgo suele estar enfocado en la eliminación excesiva de piel que puede tener como consecuencia lo que llamamos lagoftalmos: problemas para cerrar correctamente los párpados. Especialmente durante las horas de sueño puede aparecer sequedad, fotofobia y enrojecimiento de los ojos por la mañana, así como lagrimeo excesivo. Los problemas más grandes surgirían si a causa de esto se produjeran ulceraciones corneares o pérdidas de visión. Para evitar este problema hay que dejar como mínimo 20 mm de piel entre la pestaña y la ceja.

Lo mismo puede ocurrir si se quita en demasía músculo orbicular. El funcionamiento motriz del ojo debería ser un pilar a tener en cuenta a la hora de realizar la cirugía. El especialista que realiza la intervención es una parte fundamental en el resultado final de la cirugía. Dado que el párpado corresponde al campo de estudios del oftalmólogo, se pueden presentar obstáculos cuando la hace un especialista de otro campo médico.

La anatomía del párpado superior es sumamente compleja, ya que allí hay 8 capas diferentes donde trabajan 3 músculos: el músculo orbicular, el músculo elevador y el músculo de Muller, que permiten abrir y cerrar el ojo, guiñar, y lubricar la superficie del mismo. Si se daña accidentalmente uno de estos músculos (quizás por poca visibilidad debido al exceso de sangrado) se puede producir una PTOSIS del párpado, es decir que el párpado de arriba quede un poco más abajo. Se deberá hacer una cirugía precisa y delicada para corregir el daño provocado. Es por ello que un cirujano oculoplástico es el indicado para este tipo de cirugías.

El párpado inferior no es menos importante que el párpado superior, ya que la posición del margen del párpado inferior con relación a la superficie del ojo es crucial para determinar el equilibrio perfecto de las lágrimas y la lubricación ocular. Si se complica la contracción del párpado inferior puede acarrear sequedad en la córnea, poniendo en riesgo la salud de los ojos.

El surco parpebral
Otro problema puede devenir de un antiestético surco palpebral. En la mujer es mucho más marcado que en el hombre, conformando una plataforma donde resaltar el maquillaje y acentuar las pestañas. En los hombres el surco es más bajo (5 a 6 mm por encima de las pestañas; es de 7 a 8 en las mujeres). Por ello es importante el pre-marcado de la piel y una correcta incisión. En caso de quedar los surcos asimétricos se debe considerar que elevar un surco es mucho más fácil que bajarlo.

Antes de someterse a una operación:
Asegúrese de que está en manos de un cirujano con conocimientos oftalmológicos.
Hágale a su médico cirujano todas las preguntas correspondientes.
Hágale saber exactamente qué quiere mejorar, esto evitará malos entendidos.
Tomen y analicen juntos fotos de las zonas a tratar.